28 septiembre 2005

Ladran Sancho?


Lo primero que me viene a la cabeza siempre es una gran melange de boludeces sin sentido que, a primera vista, son únicamente un triste collage de inconexiones neuronales sufriendo la pena de lo que no fue. Pero después de masticarlas un poco van tomando tímidamente una vaga forma, cierta estructura con primitiva e incipiente lógica, que de a poco se depura y se convierte, por puro capricho personal, en un esquema que se presenta ajustadamente coherente... Pero, lamentablemente, uno tiende a pulir todo. Tal vez persiguiendo anhelos - por lo menos vanidosos - referidos a ostentar cierto grado de inteligencia. Y termina por arruinar aquello novedoso y flamante, puro por recién surgido del caos, que en un principio logró formular.

Y ante eso no me queda ninguna alternativa mejor que el descarte, debido a la frustración que produce destruir lo logrado por pretender genialidades que no me fueron dadas en gracia...
No es fácil. Porque se que hasta admitir límites en la inteligencia es un recurso falsamente modesto para sugerir al resto lo contrario.
O algo así... no se. Un exceso de orgullo que aflora naturalmente y sin que nos demos cuenta, porque todos nos creemos unos piolas bárbaros muy en el fondo y no lo admitimos.

Y, para probarlo, tómense 5 minutos y traten de definir qué es ser alguien inteligente, cuáles son los atributos que nos hacen acreedores de un rótulo como ese. Y díganme, con una mano en el corazón, si el concepto al que llegan difiere mucho en los elementos que lo integran de las cualidades y capacidades que forman la personalidad de cada uno de nosotros...

Porque, al final, o somos todos pistolas, o por lo menos necesitamos creerlo...
Auf Wiedersehen

23 julio 2005

Y?


Partamos de una base: La realidad, al igual que un montón de otras cosas, es una construcción individual, es la forma extraña que uno tiene para asimilar el entorno caótico en que lo tiraron, la mejor coraza contra el raye. Por eso no cierra nunca, y por eso la forzamos - como sea - para que lo haga.

Nos la pasamos comprando lo que nos pareció que nos ofreció tal o cual boludo al que le ponemos el voto, cuando lo que hicimos fue en última instancia elegir al bolas que por una razón u otra mejor nos cae, mejor habla, con el que mal que mal nos identificamos o lo que putas sea, y decidimos entender de él sólo lo que quisimos representarnos porque así apuntalamos un poquito mas la estantería fragilísima que tenemos en el marote.

Así nos hacemos viejos renegando por boludeces e ideales que protegemos a rajatabla y cuando algo amenaza nuestras preciadas subjetividades hacemos cagadas. Y se pueden hacer a lo grande. Ejemplos hay de sobra. Muertos también. Por política, por religión, por etnia, hasta por cosas imbéciles como el fútbol. Asuntos en los cuales las partes enfrentadas nunca saben porqué matan realmente, ya que cada uno aprendió la otredad en función de la propia reafirmación a toda costa.

O sea, acá solo come vidrio el que quiere hacerlo. Y somos más de lo que se imaginan. Porque la confianza cuando la das, la das; y aún cuando pretendés no poner las fichas por nada lo hacés igual, porque hasta la nada significa algo para uno... Y es lógico, porque lo que te mantiene cuerdo es sostener la locura.

Qué se yo. Salú.

27 junio 2005

De qué la vamos


Bueno, es la primera vez que hago esto y, para ser sincero, desconocía qué era un blog hasta la invasión de Irak. Y la verdad nunca se me cruzó por la cabeza hacer uno. Como siempre, la idea es afanada. Y me pareció piola. Asi que ahí va. O viene, no se. Por el momento es suficiente.